Oriente Medio y el Norte de África

La bendita escasez de Túnez

Por Kristina Kausch (29/10/2014) Comentario
Amine Ghrabi/Flickr (CC BY-NC 2.0)

Tras la adopción de una constitución democrática en enero de este año, las elecciones legislativas de Túnez celebradas el 26 de octubre –los primeros comicios democráticos para elegir un parlamento permanente– representan otro hito en la prometedora trayectoria del país. Es muy probable que se consiga formar el primer Gobierno democrático de coalición no provisional. Aún queda mucho por hacer para lograr una completa consolidación política, justicia económica y social y una seguridad duradera para los ciudadanos tunecinos. Pero a pesar de los desafíos pendientes, hoy Túnez alberga las esperanzas del mundo árabe de lograr una verdadera democratización.


La reaparición del Reino Unido en Oriente Medio

Por Edward Burke (15/10/2014) Policy Brief
Foreign & Commonwealth Office/Flickr (CC BY 2.0)

El enfoque del Reino Unido hacia Oriente Medio está motivado por intereses comerciales y de seguridad, incluyendo la energía y lucrativos mercados para sus exportaciones. Tras un largo período caracterizado por el declive de la influencia británica en la región, Londres ha mejorado sus vínculos con los Estados de la zona, sobre todo con los países del Golfo, donde goza de mejores relaciones políticas, económicas y de seguridad que cualquier otro Estado europeo. Tras apoyar las revueltas árabes, el Reino Unido ha vuelto a seguir un enfoque más cauto con vistas a preservar las buenas relaciones con importantes actores estratégicos en el área.


Hay que repensar las relaciones con los países al sur de Europa

Por Kristina Kausch (26/09/2014) Comentario
Jonas Smith/Flickr (CC BY-NC 2.0)

La geopolítica de la amplia vecindad al sur de Europa ha cambiado rápida y radicalmente. En tan sólo diez años, Oriente Medio y el Norte de África han pasado de tener un orden político estable a una serie de dinámicas a menudo contradictorias. Este nuevo “desorden” político hace que sea necesario repensar qué tipo de relaciones puede y debe tener Europa con los gobiernos de la región.


¿Quién salvará la misión de paz de la ONU en Siria?

Por Edward Burke (10/09/2014) Comentario
Irish Defence Forces/Flickr (CC BY 2.0)

Tras más de cuarenta años manteniendo la paz en los Altos del Golán, la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) en Siria está al borde del colapso. El trabajo de la FNUOS –mantener una “zona de separación” (un área desmilitarizada) acordada entre Siria e Israel como parte del alto el fuego que puso fin a la guerra de Yom Kippur en 1973– se ha visto seriamente afectado por la guerra civil siria que dura ya más de tres años. Ahora, tras una serie de ataques perpetrados a finales de agosto por el Frente al-Nusra afiliado a al-Qaeda, la FNUOS se ha visto obligada a ceder el control de grandes partes de la zona de separación y 45 efectivos fijianos han sido secuestrados por el grupo yihadista. Es probable que la fuerza de la ONU sufra más ataques.


Proactiva aunque vulnerable: la política exterior de Qatar y Arabia Saudita

Sam Agnew/Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

La primavera árabe ofreció a Qatar y a Arabia Saudita la oportunidad de aumentar su visibilidad a nivel internacional e influir sobre los acontecimientos en Oriente Medio y el Norte de África. Ambos trataron de hacer valer sus intereses a través de políticas exteriores proactivas, aunque a menudo divergentes, dirigidas a expandir su influencia, neutralizar a sus opositores y proteger a sus respectivos regímenes de la inestabilidad política. Sin embargo, tres años después, sus esfuerzos han obtenido pocos resultados y, de manera diferente, ambos se sienten más vulnerables debido a la creciente incertidumbre política y al deterioro de la seguridad en toda la región. Como consecuencia, es probable que Qatar y Arabia Saudita vuelvan a adoptar unas políticas exteriores más cautelosas.


Los islamistas marroquíes: ¿contracorriente?

Por Anouar Boukhars (06/06/2014) Policy Brief
World Economic Forum/Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Como sus homólogos en Egipto y en Túnez, los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) en Marruecos aprovecharon la ola de protestas populares en 2011 para convertirse en el partido mayoritario en el parlamento. Además, al contrario de los islamistas en otros lugares, el PJD ha conseguido ir contracorriente y ha logrado mantenerse en el poder. Atrapado en una larga y agotadora transición hacia la democracia, el PJD no tiene más opción que negociar, hacer concesiones y reasegurar constantemente a la monarquía de que no supone una amenaza para sus intereses. Hasta el momento, el partido parece haber logrado mantener su cohesión y ventaja sobre la oposición política, pero aún queda por delante la parte más difícil de la transición democrática.


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