Oriente Medio y el Norte de África

Irán en Oriente Medio: aprovechando el caos

BeeFortyTwo/Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Irán ha sido el país que mejor ha aprovechado el desorden actual en el que se encuentra Oriente Medio para expandir su influencia regional. Teherán lo ha llevado a cabo proporcionando apoyo político, militar y financiero a sus aliados y proxies en Bahréin Irak, Líbano, Siria y Yemen. Sin embargo, esta expansión de la influencia iraní tiene un coste. El haber apoyado principalmente a grupos chíies, por ejemplo, ha dañado su imagen como potencia panislámica en el mundo árabe, que es predominantemente suní. Asimismo, el régimen revolucionario de Teherán no parece dispuesto a atenuar su antipatía ideológica hacia EE UU y sus aliados en Oriente Medio. Es por ello que, a pesar del posible acuerdo nuclear, es poco probable que se vuelvan a normalizar los lazos con EE UU, a la vez que la relación con Arabia Saudí, su rival a nivel regional, podría deteriorarse aún más.


Yemen: ¿alguien sale ganando?

Por Ana Echagüe (18/05/2015) Comentario
Ibrahem Qasim/CC BY-SA 4.0

Yemen se ha convertido en el campo de pruebas de la nueva política exterior de Arabia Saudí y su apuesta por hacerse con el liderazgo regional. A finales de marzo, una coalición liderada por Riad lanzó una campaña de bombardeos aéreos para impedir el avance de los houthis y recuperar territorio, así como devolver el poder al presidente Hadi, actualmente en el exilio. El reino saudí usó las preocupaciones compartidas sobre la amenaza que representa la creciente influencia de Irán y su apoyo a los houthis para lograr el apoyo de otros regímenes suníes en la región. Sin embargo, Yemen no es tan relevante para muchos de los actores externos involucrados. Es por eso que Arabia Saudí, el país que más ha invertido en la crisis, podría acabar siendo también el que mayor precio pagará.


Objetivos contradictorios, recursos limitados: Rusia en Oriente Medio

Por Mark N. Katz (06/05/2015) Policy Brief

Rusia tiene varios intereses geopolíticos en Oriente Medio y el Norte de África. Entre ellos se encuentran: contener la influencia de Occidente; mantener un orden regional autoritario estable; contener el extremismo violento suní; revertir los acontecimientos regionales que provocan la reducción de los precios del petróleo a nivel mundial; y expandir la exportación de armas y otros bienes. Sin embargo, los intereses rusos son, en ocasiones, contradictorios. Por ejemplo, su deseo de contener la influencia occidental contrasta con el de contener las fuerzas radicales suníes, puesto que Europa y EE UU también comparten con Rusia este último objetivo. Además, Rusia no cuenta con muchos recursos para proteger su influencia en Oriente Medio, la primavera árabe acabó con o ha amenazado a algunos de sus aliados clave y muchos actores regionales –incluso los cercanos a Rusia– perjudican los objetivos geopolíticos de Moscú.


Ilusión versus realidad: el enfoque de Turquía hacia Oriente Medio y el Norte de África

Jorge Dalmau/Flickr (CC BY 2.0)

Turquía ha perdido su prometedora posición en Oriente Medio y el Norte de África. Desde las revueltas árabes de 2011, el Gobierno turco, movido por la ideología en lugar del pragmatismo, ha desperdiciado su capital geopolítico a nivel regional. Ankara perdió su apuesta a favor de los islamistas en los países árabes en transición, así como la credibilidad de su apoyo a la democracia. Ello ha reducido sustancialmente la influencia de Turquía en la región. En los próximos años, es probable que Ankara adopte una postura más tradicional y cercana a Estados Unidos, su aliado, a la vez que intenta restaurar sus relaciones con las potencias regionales clave.


Es hora de replantear la seguridad en el Sáhara y el Sahel

Por Anouar Boukhars (08/04/2015) Policy Brief
Magharebia/Flickr (CC BY 2.0)

La naturaleza de los conflictos a lo largo del Sahel y el Sáhara ha cambiado. Los conflictos en Libia, Mali y Nigeria son ejemplos de cómo la violencia se ha convertido en un fenómeno transnacional. Al mismo tiempo, están aumentando las tensiones políticas, étnicas y religiosas. La falta de cooperación regional, sobre todo dada la rivalidad existente entre Argelia y Marruecos, facilita el movimiento de yihadistas, criminales y militantes separatistas a lo largo de toda la zona. En ese contexto, podrían profundizarse los vínculos entre los diversos grupos militantes en la región, entre ellos Boko Haram y Al Qaeda en el Magreb Islámico. Las instituciones internacionales y regionales, incluida la Unión Europea, han elaborado una serie de estrategias para el Sahel, pero necesitan mejorar su cooperación para abordar de manera eficaz la inseguridad en el Sáhara y el Sahel.


Aumentan las tensiones políticas en el sur de Argelia

Por Anouar Boukhars (25/03/2015) Comentario
Gwenael Piaser/Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

El Gobierno argelino está, cada vez más, bajo presión ante los crecientes disturbios políticos y sociales en el sur del país. Además, aumentan las amenazas terroristas así como las preocupaciones económicas dada la caída en los precios del petróleo. El sur alberga la mayoría de las reservas de crudo y gas del país y es clave para su seguridad. La riqueza y el tamaño de la zona (que representa el 80 por ciento del territorio nacional) han contribuido en gran medida a la posición económica y la influencia geoestratégica de Argelia. Según el Fondo Monetario Internacional, los hidrocarburos representan más del 69 por ciento de los ingresos públicos y un 36 por ciento del Producto Interior Bruto.


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